Mirando los fenómenos que ocurren en la red y sus protagonistas, no dejo de pensar que ciertos rasgos de nuestra cultura nacional y de nuestra educación, nos tienen con la cabeza en el lugar equivocado.

Por medio de mi trabajo en los diarios ciudadanos, nos toca conversar y aprender con personas de las más distintas edades, realidades e intereses. Un grupo son los jóvenes, más puntualmente, los muchachos y muchachas de sectores medios y bajos (que dicho sea de paso), son unos de nuestros favoritos.
En estos diálogos suceden breves relatos como estos:(Tiqui tiqui ti 1)
Tú les preguntas: ¿Qué vas a hacer cuando salgas del liceo? "Bueno, responden, desempeñarme en mi carrera técnica como mecánico, peluquería o contador". Prosiguen; "para eso fui a clases…"
Algunos con mayor posibilidades económicas, quieren ir al instituto o a la universidad. ¿Y qué vas a estudiar? Responden; "Periodismo, derecho, informática, etc."
Y ambos grupos les preguntas ¿Y para que eres bueno?, ¿Qué sabes hacer que agregue valor a los demás?, ¿Qué oferta eres para otros?, ¿Qué te apasiona por lo cual estás dispuesto a jugarte un rato importante de tu vida?...
Y ves unas caras de perplejidad absolutas.
"¿Para qué soy bueno?, ¿Qué me apasiona? ¿No estábamos hablando de estudios y trabajo? Señalan"… (¡plop y vuelta!)
Tiqui tiqui tiqui ti (2)
Es que las palabras (y su sentido encarnado), como crear, valor, vivir en las posibilidades, inventar, apasionado, hacer mejor que nadie lo que hago, excelencia, recurrencia, clientes felices… entre otras, créanme no están en nuestra conversación nacional. Y permítanme apurarme, en que no sólo se trata de nuestros chicos de liceos.
Tiqui tiqui ti (3)
Con una mano en el corazón para nuestros emprendedores de este blog. El chico de Curanilahue que fue al instituto “Pedrito de los palotes” a estudiar periodismo, con un esfuerzo familiar increíble y con la esperanza que tendrá posibilidades de triunfar. ¿Podrá hacerlo? Quizás si, uno, tres o cinco casos en el mejor de los escenarios.
Tiqui tiqui ti (4)
Volvamos al diálogo con los chiquillos.
¿Y qué haces bien y qué te apasiona? “Mmm” con un poquito de cara de vergüenza me dicen: “Saco fotos con mi celular y las subo al fotolog”. ¿Y tú? “Mmmm” con la misma carita de vergüenza me dice, “juego en línea con unos 100 cabros del mundo, eso sí en inglés…”¿ Y tú?, “a mi me gusta enchular pc y desarrollar en linux”
Corolario del diálogo: “Pero todas estas cosas son raras, los profesores ni mis papas les gusta que las haga y además no dan plata". (¡y a otra patita!)
Tiqui tiqui ti (5) ¡ A la cueca Pockemon!

Para muchos con quien converso, las tribus urbanas parecen ser un problema, un desvío, algo freak definitivamente. Como que se salieron de lo normal, siendo esto, lo que hacen los adolescentes como ir a clases, estudiar e ir al instituto o la universidad. Por lo mismo, la pregunta para apearse al asunto es ¿Cómo hacemos que estos niños vuelvan a la senda? ¿Así cómo van a trabajar y ganarse la vida?
Preguntémonos desde un prisma emprendedor e innovador: ¿No estaremos frente a un excedente de talento en ellos?, ¿No estarán desarrollando sensibilidades y destrezas super útiles que con las categorías mentales que solemos mirar no alcanzamos a apreciar?, ¿ustedes, independiente de sus gustos, no constatan en estas tribus una sensibilidad estética, una brillante generación de estilo, un mejor aún trabajo de coordinación entre ellos?
No los invito necesariamente a venderles pockecosas, sino, a reflexionar en el talento “marginal” que –siento- no estamos percibiendo a favor de sus futuros personales y laborales.
Tiqui Tiqui Ti (6 y final)
Sostengo con mucho entusiasmo y energía que tenemos en las canteras de nuestros liceos y colegios, chicos con inmensos talentos “marginales” ad- hoc a la era global y de revolución digital. Pero por nuestras “pobres categorías” acerca del emprendimiento y la innovación, o dicho de otro modo, por tener la ilusión que un chico que se rige en las lógicas tradicionales de la educación tiene algo garantizado; castramos posibilidades de que ellos emprendan desde sus pasiones y habilidades.
Imagino diseñadores, programadores, generadores de contenidos, músicos remix, creadores audiovisuales, profesores de adultos para habitar la Internet con buen uso, en fin.
Chicos con clientes en sus ciudades, en Chile y en otras fronteras. ¿Por qué no? ¿Se imaginan unos laboratorios para chicos 2.0 por regiones en el cual los ayudamos a emprender e innovar?
Feliz 18
Jorge Domínguez
Bonus track: Les presento a Pablo Cuadra, 14 años, estudiante de un liceo en Rancagua, que conocí hace dos semanas y lo entrevisté.


















holas
en mi época de liceana, participé en la 2da y 3era versión de la Feria de Jóvenes Emprendedores, del Liceo Comercial Arica, ver la foto me trajo muchos recuerdos ^^
y es cierto, cuando una, le pregunta a sus compañeros, que desean hacer después de egresar del liceo, al menos en mi curso, eramos muy pocos los que queríamos entrar a la Universidad, muchos no tenían un destino fijo y no sabían claramente si poseían algún talento.
Yo creo que eso se debe a que nuestra educación, se preocupa de formarnos, pero no así de mostrarnos plenamente para que somos buenos. Y, por otro lado, también a que nosotros pocas veces indagamos nuestras habilidades.